VERANO EN EL OLIMPO - y II




Noche de invierno en el refugio Kakalos. Al fondo la cara este del Stefani (foto M. Styllas)


En la Europa de los mercaderes y los banqueros, hasta las cumbres llega el marketing que nos empuja a subir unas y a ignorar otras; y las montañas de Grecia no están en el ranking de las más codiciadas. Parece que allí sólo hubiera crisis y refugiados.

Y ciertamente hay montañas más altas, más difíciles y más hermosas. Pero sólo el Olimpo anida en nuestro subconsciente colectivo desde la noche de los tiempos y, aunque haya dieciocho cumbres con el mismo nombre de Chipre a Nueva Zelanda y Utha, sólo el Olympos, “el luminoso”, es el techo cultural de Europa donde los hombres por primera vez se trataron como iguales y se igualaron a sus dioses.
Los más importantes, encabezados por Zeus, se refugiaron allí seguramente para huir de ellos.
Y lo consiguieron durante mucho tiempo.

C. Kakalos, el cazador de Llitohoro que guió la primera ascensión a la punta Mytikas
Cuando a principios del pasado siglo hacía ya más de cien años que en Europa occidental se escalaban montañas y se buscaba la dificultad como nuevo argumento para subirlas, nadie había pisado aún la punta más alta del macizo.

El 2 de agosto de 1913 un cazador de la cercana aldea de Litohoro, Christos Kakalos guió a los suizos F. Boissonas y D. Baud-Bony hasta la punta Mytikas, la más alta. Hoy, uno de los refugios situados a mayor altura, en el plató de las Musas, lleva su nombre.


Algunas singularidades:
Situado entre las regiones de Tesalia y Macedonia al norte de la Grecia continental, a 400 kms. de Atenas, queda un poco lejos de los tradicionales circuitos turísticos. Sus dimensiones apenas superan los 25 kms. de un extremo al otro y está situado en la misma latitud que la sierra de Guadarrama. Sin embargo posee unas características muy variadas y únicas.

El clima de la región es mediterráneo pero la altura y la proximidad al mar lo trasforma reduciendo drásticamente las temperaturas hasta el punto de registrarse en el plató de las Musas veinte grados menos que en la localidad de Litohoro. En verano, época de gran afluencia de montañeros nacionales, el calor y la sequía son lo suyo, pero también la inestabilidad por las tardes con tormentas de fuerte aparato eléctrico, lo que debe tenerse muy en cuenta a la hora de afrontar ascensiones en días que amanecen soleados. En invierno, aparte las nevadas propiciadas por los vientos continentales, la estabilidad es mayor. Primavera y otoño tienen la sencilla virtud de evitar los excesos.

Mike Styllas, guía y guarda del ref. Kakalos, en el gran diedro de la vía Faidon- Galinos a la cara norte del Skolio.
La soleada vertiente sureste, ya lo vimos, es la de las vías normales repletas de aficionados, en especial la Zonaria y el plató de las Musas; por el contrario, al otro lado, el solitario circo de Megala Cazania es el mejor escenario para las largas escaladas en roca en especial la norte del Skolio con sus más de seiscientos metros de desnivel; la pequeña cara este del Stefani, al lado de los refugios del plató de las Musas está tomada por los escaladores poco andarines, y para quienes prefieren largas escaladas clásicas (vivac incluido) la cresta de Kopsi Naoum remonta nada menos que dos kilómetros y medio!... También el ultratrail está presente todos los meses de junio con la Olympus Marathon y hasta el esquí de montaña tiene cabida en las cumbres alomadas del oeste (Agios Antonios) y en el valle de Xerolaki, pero para eso habrá que esperar al invierno.

La entrada más fácil y frecuentada al macizo se hace desde Litohoro. Este acceso no sólo es útil para las rutas normales, sino también para las apartadas escaladas del N.O. gracias a los dos refugios del Plató de las Musas.
Para quienes gusten de aproximaciones salvajes y solitarias, que afronten las del norte desde Voudra o Petra. Para los que no, en vehículo 4x4 desde Olympiada, puede llegarse hasta el plató de Bará a 2400 m.

¿Qué más se puede pedir en una montaña tan pequeña?


Una propuesta difícil: elegir entre la Vía Comici o la Faidon-Galinos.

Comici-Escher a la cara este del Stefani, 200 m. IV-

Muy cerca del plató de las Musas y sus refugios es una escalada fácil para nostálgicos. Fue la primera escalada registrada en Grecia abierta además por el gran escalador de Trieste Emilio Comici junto a Anna ASrcher en 1934.


Vía Faidon-Galinos a la cara norte del Skolio, 550 m. VI, Spanoudis-Kotta-Sarantakos (1999)



Esta espléndida vía, una de las mejores de toda Grecia, es el resultado de los intentos de muchos escaladores desde 1967.
Vía de gran altura, aislamiento y compromiso. Durante los ocho primeros largos, en especial en los espectaculares diedros, la calidad de la roca es excelente. Luego menos. Posible vivac en la cornisa de la reunión 9.
La retirada es complicada a partir de la reunión 8 y el riesgo serio de trombas de agua y piedras en caso de lluvia o deshílelo de los campos de nieve superiores.


Aproximación en invierno a la cara este del Stefani (Foto M. Styllas)
Mapas y guías. La web
Mt. Olympus. 1:25.000 (2016) Ed. Anavasi
Olympus, classic ascent & hikes. Miltos Zervas. Ed. Anevenontas

VERANO EN EL OLIMPO - I



La mítica morada de los dioses griegos existe y tiene mucho más interés alpinístico del que se supone.
 
Desde el Kalogeros se despliegan al norte las principales cumbres del Olimpo. Tres días para recorrerlas.

El Olympos (como así lo llaman los griegos) se encuentra en la región de Tracia y es Parque Nacional desde 1938. Como techo de Grecia (y segunda cumbre de los Balcanes tras el Musala búlgaro) es muy frecuentado por los montañeros locales pero por nadie más.
Aunque no alcanza los tresmil metros (2918 m.) es una montaña respetable por su gran prominencia sobre la cercana costa del Egeo.

Tranqulilidad o tensión, el Olimpo da para todo


Dos propuestas para los montañeros que viajen a Grecia en los próximos y cálidos meses creyendo que sólo podrán ser turistas: reservad sólo tres días, entre ruinas e islas, para descubrir las razones que llevaron a los doce dioses olímpicos a hacer de esta montaña su casa. Una fácil y otra difícil.

La fácil: travesía de las tres cumbres del Olimpo, Skolio, Mytikas y Stefani
Bastará con ser buen senderista, habituado al vacío y a las trepadas fáciles. Y a las multitudes en verano. Mejor por eso, y por el calor, en otoño.

Primera jornada:
Prionia (1100 m.) - Ref. Spilios Agapitos (refugio A, 2060 m.), 3 horas.

El refugio Spilios Agapitos, que los locales conocen como Zolota, se sitúa casi en el límite del bosque.
Desde la localidad de Litohoro (360 m.) parte una carreterita de montaña que en 18 kms. nos depositará en el paraje de Prionia (1100 m.). Parking, restaurante y cafetería.
Desde aquí, el camino E4 remonta la garganta alta del Enipeas por frondosos bosques de hayas primero y pinos bosnios después. Tras cruzar el corredor avalanchoso que baja de la ladera sureste del Olimpo ya se adivina el refugio en lo alto de un promontorio rocoso. Son varias edificaciones en un excelente emplazamiento.


Segunda jornada:
Ref. S. Agapitos (2060 m.) – travesía del Olimpo: Skolio (2911 m.) – Mytikas (2918 m.) – Stefani (2909 m.) – Refugios del plató de las Musas (2700 m.), 5-6 h.

Saldremos en dirección O.  y tras dejar un desvío a la dr. que conduce al ref. Kakalos en el plató de las Musas (camino Kofto) llegaremos a  un mirador sobre el valle ya fuera del bosque. Más adelante otro desvío a la dr. cruza al S.E. toda la gran ladera estratificaca del Olimpo (Zonaria) hasta la base de las cimas y el plató de las Musas. No lo tomaremos, como tampoco más adelante el desvío, ahora a la izq., que lleva al Agios Antonios en el extremo oeste del macizo. Cuando el camino principal se encarame decididamente hacia lo alto, una pequeña senda lo abandona y por ella seguiremos un vallecito que lleva al collado al sur del Skolio. Lo seguiremos ya  lejos de la riada de gente, y luego directos a la fácil primera cumbre (2911 m.). Las vistas son impresionantes: a un lado las alomadas laderas occidentales ideales para el esquí de montaña y al norte las vertiginosas paredes del circo de Megala Kazania. Hacia el este se ve la cresta que vamos a que seguir.

La cara norte del Skolio desde la punta Mytikas

Una larga loma nos llevará a una cima secundaria, el Skala (2866 m.) donde termina el camino principal que hemos abandonado antes.
Y aquí empieza lo entretenido. Descenderemos en dirección a Zonaria siguiendo las marcas rojas y amarillas en una trepada fácil pero expuesta. Hay algunos anclajes para asegurar ocasionalmente. Al llegar al collado Skala-Paramytikas (2810 m.) flanquearemos hasta el corredor Kakoskala (Mal Paso) que se sube hasta una brecha y con la ayuda de un cable sólo nos quedarán los últimos metros hasta el techo del Olimpo, la punta Mytikas (2.918 m. F.). Excelente panorámica de todo el entorno, en especial la garganta de Enipeas al sureste y las paredes del Skolio al noroeste.
Descenderemos por el corredor oriental o Louki durante 200 m. (F sup.) por donde suben las multitudes.  Atención a la caída de piedras (marcas azules y amarillas) y alcanzaremos el camino de la Zonaria.

El Stefani emerge de la niebla. Hoy no se ve el mar.

Hacia el E. hay que buscar el corredor de la Estrivada y subirlo hasta el collado. A la dr. se sale a la parte alta del corredor Stefani y por la estrecha cresta cimera llegaremos a la verdadera cumbre del Stefani o Trono de Zeus (2909 m. PD). Atención con viento. Desde esta cumbre, poco frecuentada por su mayor dificultad, las vistas son excepcionales hacia el plató de las Musas y el mar Egeo.
Nos toca bajar de nuevo a la senda de la Zonaria regresando hasta el corredor Stefani y ya en horizontal alcanzaremos el plató y sus refugios: el Giosos Apostolidis o ref. SEO (2700 m.) y el Christos Kakalos o ref. C (2650 m.)


Tercera jornada:
Refugios del plató de las Musas (2700-2650 m.) – Diastavrosi (1120 m.), 4-5 h.

Desde el refukgio Kakalos, amanece en la cara este del Stefani.
La última jornada es un largo pero bellísimo descenso que merece hacerse con tranquilidad. Marcas rojas y amarillas o solo rojas.
Después de atravesar el plató de las Musas un pasamanos ahora innecesario facilita el cruce del paso Giosos con nieve. Luego la senda crestea hasta el pico Skourta (2476 m.) y poco a poco el camino se irá adentrando zigzagueante en el bosque hasta alcanzar el refugio Petrostouga (1950 m.). Los pinos darán paso a las hayas, se pasará junto a una cabaña para las caballerías que abastecen los refugios y alcanzaremos por fin la carretera 4,5 kms. abajo de Prionia.

La propuesta difícil otro día



Ficha técnica:
Parque Nacional Olympos desde 1938 y Reserva de la Biosfera desde 1981.
Localidad más próxima:  Litohoro (360 m. de alt.) a 90 km. de Salónica y 420 de Atenas.
Punto de partida: Prionia (1100 m.), a 18 kms. de Litohoro.
Punto de llegada: Diastavrosi (1120 m.), 4,5 kms. antes de Prionia. Prever conexión.
Dificultades: Senderos bien señalizados y en altura trepadas de I-IIº en roca mediocre.
Señalización poco normalizada. Cuidado en Zonaria con nieve a principios de verano. Uso de casco recomendable por la piedra suelta (puede conseguirse en los refugios). Seguros instalados a tramos y posibilidad de llevar cordino de 30 m.
Agua: escasa debido a la caliza de la montaña. Apenas hay fuentes por encima de los 1000 m.
Refugios guardados:
Spilios Agapitos (2060 m.): 120 plazas, website: www.mountolympus.gr
Giosos Apostolidis (2700 m.): 100 plazas, website: www.apostolidisrefuge.gr
Christos Kakalos (2650 m.): 24 plazas, website: www.olympus-climbing.gr
Petrostrouga  (1950 m.): 90 plazas, website: www.facebook.com/petrostrouga
Época: de junio a octubre. En pleno verano gran afluencia de montañeros y tormentas vespertinas. El mejor momento, avanzado el otoño.
Horarios:
Aún quedan registros de cumbre en todas las cimas del Olimpo
Prionia-Spilios Agapitos 2-3 h.
Spilios Agapitos – Skolio: 2-3 h-
Skolio – Mytikas: 1-1,30 h.
Mytikas – Stefani: 1-1,30 h.
Stefani – Plató de las Musas: 1-1,30 h.
Plató de las Musas – Diastavrosi: 4-5 h.
Guia y mapas:
Olympus, classic ascent & hikes. Miltos Zervas. Ed. Anevenontas, Pocket Guides / Hiking
Mt. Olympus, 1:25.000 Ed. Anavasi

PISTAS, GENTES Y MONTAÑAS



Del desencanto a la comprensión

 
Desde Arg, la pista recién abierta remonta hasta el tizi-n-Tiddi

Recuerdo haber leído hace mucho tiempo “Zanskar, el reino escondido y remoto” de Michel Peissel y sorprenderme, como ante un regalo de sueños, de que a finales del siglo XX aún quedaran rincones en las montañas del mundo tan apartados por su geografía y su historia como éste en la región del Ladakh indio.

Arrinconado entre las últimas alineaciones del Himalaya y anclado en una monarquía medieval, el Zanskar ocupa el alto valle del río que le da nombre y que desemboca en el Indo por uno de las mayores y más intransitables desfiladeros del mundo, el Chadar. Como si de un gigantesco y reseco valle de Valdeón se tratara, sólo tiene acceso desde los altos puertos… o, en este caso, durante lo más crudo del invierno, remontando el río helado. En la vertiente norte del Himalaya, a resguardo de las lluvias del monzón y budista entre musulmanes e induistas, la región es claramente tibetana.
Cuando Peissel visitó el valle en los años setenta, ya una pista de más de 200 kilómetros, abierta con fines militares dada la inestabilidad de la zona disputada con el vecino Pakistán, conectaba el valle, por el puerto de Pensi La (4.400 m.) con Kargil, al lado de la frontera, en la carretera de Leh a Srinagar. Dos días de viaje.

Hoy el valle ya no es lo que era, y no podía ser de otra forma. El propio libro de Peissel ha contribuido a convertirlo en los últimos veinticinco años en un destino muy solicitado por el turismo de aventura. Porque quienes nos definimos como viajeros, allí sólo somos turistas accidentales.
Durante años pensé en hacer el recorrido clásico, el GTZ (la Gran Travesía del Zanskar) con el libro de tapas amarillas en la mochila; desde Lamayuru a orillas del Indo al norte, hasta Darcha cerca ya del sur lluvioso. No menos de doscientos kilómetros y varios collados arriba de los 5000 metros.

Pero cuando me he decidido ha sido demasiado tarde.

Había comprobado en varias ocasiones que las excavadoras abren pistas frenéticamente por todo el Himalaya y, aunque en los foros y blogs los comentarios y las fotos procuran ignorarlo, Google Earth resulta inexorable.  Acerca la lupa y verás la cicatriz que serpentea todo el curso del río Kali Gandaki, la garganta más profunda de la Tierra, y que durante semanas recorrieron a pie Herzog y su equipo como cuenta en “Annapurna, primer ochomil”. Y aún continúa río arriba hasta Lo Mantang, en el Mustang, el “reino prohibido del Himalaya” que también nos descubrió Peissel. Acerca la lupa a cualquier lugar habitado del Himalaya, por recóndito que sea, y tus falsos sueños de aventurero burgués estarán rotos. Acerca la lupa al Karakorum, a los Andes, al Atlas, a los Zagros, al Cáucaso, al Pamir…

El Zanskar, con la Gran Travesía ahora convertidas en pista y la alternativa de la Gran Diagonal


En Zanskar la B.R.O. (Border Road Organization) primero prolongó la vieja pista desde el polvoriento Padum hasta la antigua capital del reino, Zangla. Después metió sus buldozers por el norte y desde Lamayuru conectó pueblo tras pueblo, superó el Singge La (5060 m.) y cayó sobre el valle. Y también lo hizo por el sur, con algo más de lentitud, y ya sólo queda coronar el Shingo La (5100 m.) sorteando los hielos de los glaciares que por allí se descuelgan.
La mayoría de las agencias de trekking siguen ofreciendo el viejo recorrido sin advertir que ahora habrá que hacerlo por polvorientas pistas con el único riesgo de ser atropellado por un Tata 4X4.
El paisaje sigue estando allí, tan mineral como en el origen del mundo, los monasterios blancos aún se encaraman a los precipicios, los pueblos amontonan sus casas ladera arriba y aún se anuncia el palacio real de Zangla. Pero no es lo mismo, la GTZ va camino de convertirse en un parque temático y dentro de nada podrá hacerse el recorrido completo en todoterreno climatizado sin sufrir el frío o el calor, el polvo o el viento. Los más aventureros en moto o btt.

Pero seamos realistas, las comunicaciones (que eso son las pistas) hace ya mucho tiempo que llegaron a nuestras montañas civilizadas para luego convertirse en carreteras, ferrocarriles, teleféricos, tendidos eléctricos… No nos ofusquemos, desde siempre el desarrollo de las zonas habitadas y recónditas de las montañas, es decir la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes, ha pasado primero por mejorar el transporte y las comunicaciones.  Y esto empieza por abrir pistas.
Nosotros no somos más que viajeros ocasionales que saliendo de nuestra vida cómoda jugamos a la aventura. Pero de lo que hablamos, para quienes viven allí todos los días, es de mejorar mínimamente su comodidad y su seguridad.
De no ser así nadie querrá quedarse en esos pueblos miserables cuando ven lo que hay fuera en las pantallas de sus móviles. Y marcharán todos a Leh, a Manali, a Srinagar, o a Delhi, por lo menos Los pueblos quedarán desiertos, los “gompas” sin monjes, los campos abandonados y los pastos sin ganado. Y los viejos caminos, sin uso y mantenimiento, se deteriorarán, se volverán peligrosos y pronto serán intransitables.

Sin embargo, para quienes os empeñéis en buscar aquí vuestra pequeña aventura, ha empezando a correr la voz sobre una Gran Diagonal del Zanskar que, salvo algún cruce o pequeño tramo, evita la pista Norte-Sur. Desde el pueblo de Kanji, en el noroeste, hasta Sangtha, en el sureste. Otros doscientos kilómetros y dos semanas de caminata por un terreno más salvaje si cabe que el original.
Pero yo me voy al valle de Nubra. También hay pistas, pero menos. Y camellos bactrianos.